Antecedentes.
Mientras Lunardi surcaba los cielos daganceños en su vistoso globo aerostático el día de la Asunción de 1792, reinaba en España Carlos IV, hijo de Carlos III y de María Amalia de Sajonia.
Carlos IV accedió al trono en 1788, en los albores de la Revolución francesa, circunstancia que marcaría significativamente su reinado. Era un hombre pusilánime, más interesado en las artes y la caza que en las tareas de gobierno, las cuales delegaba en su valido Manuel Godoy.
Tras la proclamación de la República francesa en 1792 y la posterior ejecución de Luis XVI en 1793, España se unió a una coalición de potencias europeas que intentaron apagar las llamas revolucionarias de nuestro vecino combatiendo a Francia en la denominada guerra de la Convención. Una vez iniciada la contienda, las tropas francesas lograron cruzar los Pirineos y ocupar gran parte de Cataluña, el País Vasco y Navarra. Ante el temor de un avance mayor, Godoy pidió el armisticio a Francia firmándose el tratado de Basilea en 1795, por el que Francia devolvía los territorios ocupados a España a cambio de la mitad de la caribeña isla de La Española, que es lo que hoy se conoce como Haití.
| Godoy presentando la paz a Carlos IV (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) |
Napoleón, que dirigía el destino de Francia desde su golpe de estado de 1799, también comandaba la política exterior de la supeditada España. Mediante el Tratado de Fontainebleau, que acordaron en 1807 Carlos IV (a través de Godoy) y Napoleón, España y Francia apuntaban como objetivo militar a Portugal, aliada de los ingleses. Debido a una cláusula existente en este tratado, el ejército francés fue autorizado a atravesar el territorio español para invadir Portugal. El resultado fue una ocupación encubierta que significó la invasión de España por los franceses.
Godoy se dio cuenta de la encerrona e intentó salvar a la familia real llevándola al Palacio de Aranjuez para posteriormente trasladarla hacia Sevilla o Cádiz con el fin de poder huir a América en caso de necesidad. Este movimiento, unido al descontento de la población por la presencia de los soldados franceses y el desacuerdo con la política de Godoy, derivó en el Motín de Aranjuez en marzo de 1808.
El partido “fernandino”, formado por los partidarios de la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando, provocaron un golpe de estado enmascarado en un motín de la población. Una multitud compuesta de soldados, campesinos y nobles camuflados, asaltaron el Palacio de Aranjuez capturando y deponiendo a Godoy, y obligando a Carlos IV a abdicar en su hijo, que pasaría a ser Fernando VII.
El 10 de abril, inducido por el general francés Savary, Fernando VII marcha a Bayona para que Napoleón reconociera su corona. Llegaría el 20 de abril.
El 21 de abril parten hacia Bayona los padres de Fernando, Carlos IV y María Luisa, atraídos por la promesa de Napoleón de ayudarles a recuperar sus derechos o, al menos, los de su valido Manuel Godoy. Llegaron el 30 de abril.
Acuse de recibo de Daganzo de Abajo de las órdenes sobre el Motín de Aranjuez.
El 1 de mayo de 1808 el ayuntamiento de Daganzo de Abajo envió acuse de recibo a la Real Casa y Corte de Madrid de las ordenes enviadas a los municipios por los sucesos de Aranjuez:
«Señores de la Real Casa y Corte de Madrid.
Certifico yo, Julián Rodríguez, fiel de fechos de esta villa de Daganzo de Abajo, que se ha recibido y existe en este Juzgado la orden de la Real Sala del 6 de Abril y la del 29, en que se nos manda guardar armonía con la tropa del Emperador de los franceses, como también si se supiese el paradero del dinero, alhajas ú otros efectos pertenecientes á D. Manuel Godoy, como el que se continúen las rondas, para evitar toda inquietud y la unión de gentes acuadrilladas; que se cierren las tabernas y aguardenterías á las ocho de la noche; que todos los dueños de fábricas ordenen á sus criados que sus oficiales y aprendices asistan diariamente; que Todos los padres de familia ó amos no permitan que sus hijos y criados se mezclen en bullicios y concurrencias peligrosas: de lo que quedamos enterados. Y para que así conste, doy esta certificación de orden del Sr. Alcalde, José Axenes, hoy 1.º de Mayo de 1808.
JULIÁN RODRIGUEZ, fiel de fechos.» (1)
Daganzo convocado al levantamiento del 2 de mayo.
Estando Carlos VI y Fernando VII en Bayona prisioneros de Napoleón, el 2 de mayo a primera hora de la mañana, un grupo de madrileños se percató de que los franceses pretendían llevarse al último miembro de la familia real, el infante Francisco de Paula. Al grito de "¡Que se lo llevan!", la multitud asaltó las puertas del Palacio Real para impedir la partida del carruaje. El general Murat ordenó a la Guardia Imperial disparar contra la multitud en la plaza de Palacio, lo que extendió la insurrección por toda la ciudad.
El resultado es conocido. Masacres del ejército francés ejecutando civiles, tal y como reflejó Goya en sus imponentes pinturas.
| Fusilamientos del 3 de mayo. Francisco de Goya. |
Daganzo fue uno de los 22 municipios convocados el 2 de mayo de 1808 en el primer llamamiento a levantarse contra los franceses:
BANDO DEL ALCALDE DE ALCALÁ DE HENARES, AGUSTÍN DE QUADROS, EL 2 DE MAYO DE 1808
«Se han tenido noticias por varias personas y un Guardia de Corps del escuadrón que han venido de la Corte, y entrado en esta Ciudad a la hora de las doce de este día, de que la tropa francesa ha empezado sus hostilidades en aquella; y en tales fatales circunstancias, se hace indispensable que los Pueblos comarcanos concurran a la defensa de la Patria y de nuestro Rey el Señor D. Fernando Séptimo, marchando armados a Madrid, así como lo ejecutamos en esta ciudad, en que todos, sin distinción de personas útiles están dispuestos para la marcha, lo que me ha parecido conveniente comunicar a vuestras mercedes para su imitación.
Dios guarde a vuestra merced muchos años.
Alcalá de Henares y mayo 2 de 1808.
Agustín de Quadros» (2)
Francia fue finalmente derrotada en 1812, creándose en ese mismo año las Cortes de Cádiz, de las que Francisco sería diputado.
Francisco regresó a Madrid y se encontraba aquí, formando parte de la corporación municipal, el 2 de septiembre de 1813 cuando las tropas españolas entraron en la ciudad.
Francisco fue nombrado Ministro de la Gobernación (Ministro de Interior) durante el Trienio Liberal. Ejerció su cargo entre agosto de 1822 y febrero de 1823, puesto que mantuvo como interino hasta mayo del mismo año coincidiendo con la invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis.
Tras la restauración de Fernando VII de 1823, tuvo que exiliarse a Gran Bretaña junto a otros liberales. Murió allí en 1826. Su tumba permanece aún en la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, en la iglesia de San Salvador de la ciudad de Saint Helier y su nombre aparece en una placa de homenaje, junto al de otros combatientes de la Guerra de la Independencia y de la Batalla de Waterloo enterrados allí.
El soldado Duprie muere en Daganzo
En un artículo de Julián Caballero Aguado, cronista oficial de Alcobendas, en el blog de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (3). hace referencia a una inscripción en el libro de defunciones del archivo parroquial de la iglesia de San Pedro, el 25 de Octubre de 1809, que dice así:
«Fue enterrado en el camposanto de esta yglesia parroquial de Alcobendas Mr. Duprie de nación francés del Regimiento de Equipajes número seis. Lo trayeron muerto de Daganzo.»
El registro no menciona la causa de la muerte, pero perteneciendo a un regimiento de avituallamiento posiblemente cayera en alguna de las numerosas emboscadas llevadas a cabo por los guerrilleros en las rutas de abastecimiento del ejército francés.
El Empecinado expulsa a los franceses de la comarca de Alcalá.
Un contingente de tropas francesas de unos 2.000 hombres, de los cuales unos 200 eran de caballería, se hallaba en la comarca de Alcalá saqueando y exigiendo a los pueblos la entrega de grandes cantidades de víveres para su manutención. Era la primavera de 1813.
Juan Martín Díez, valeroso y célebre militar español conocido como el Empecinado, se encontraba en Guadalajara con su ejercito de unos 1.000 efectivos, en su mayoría guerrilleros. Enterado de las andanzas de los franceses, se dirige a su encuentro en San Fernando de Henares.
| Por Salvador Martínez Cubells - Fotografía propia, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=68849205 |
El 21 de mayo el Empecinado ordena a la caballería dividirse entre Torres de la Alameda y Ajalvir a la vez que la infantería se instala en el centro de Alcalá de Henares. En la madrugada del 22 desplaza la infantería al puente de Zulema en el río Henares y poco más tarde llegan los franceses buscando a las tropas españolas en la ciudad de Alcalá. Al amanecer, los franceses se dirigen al puente de Zulema donde se han hecho fuertes los españoles.
Tras un ataque de guerrillas por parte española, los franceses intentan cruzar el puente arropados por un par de piezas de artillería pero son rechazados por los tiradores que se encuentran al otro lado. Ante la férrea defensa de "los empecinados", los franceses deciden retirarse volviendo a San Fernando y protegiendo la huida con su caballería de las tropas españolas que los persiguen.
Algunas refuerzos franceses que se hallaban en Torrejón salen al encuentro de los perseguidores en el puente de Torote, pero al Empecinado se le ha unido ya parte de su caballería y los invasores rehúsan el enfrentamiento retirándose definitivamente y abandonando la provincia de Madrid unos días después.
La guerra esquilma los recursos de la comarca.
La acumulación de tropas en los alrededores de Madrid, tanto francesas como nacionales, hizo que los pueblos de la comarca no dieron abasto a suministrar la gran cantidad de víveres necesarios para los soldados.
Javier Nájera y Luis Yuste, cronistas oficiales de Paracuellos, explican en su magnífico libro Historias de Paracuellos (4) que:
«Al final de la guerra, la situación era ya insostenible por más tiempo. Los pueblos se negaban a dar lo que no tenían y las amenazas por parte de la intendencia general que se encargaba del abastecimiento regular no se hicieron esperar. El 30 de junio de 1814 el Ayuntamiento de Paracuellos recibió una carta donde se exponía que los pueblos del «partido judicial» se negaban a dar las raciones que les correspondían para mantener las tropas acantonadas en Alcalá de Henares, Ajalvir y Daganzo de Arriba. La distribución de lo que tenía que aportar eran: Ajalvir (68 Raciones), Cobeña (49), Daganzo de Arriba (69), Daganzo de Abajo (31), Fresno del Torote (31) y Paracuellos (86). «Enterado (…) de que los Pueblos auxiliares de eses distrito se niegan a contribuir con los suministros que les corresponden (…) he tenido a bien mandar que (…) se les condenará a cada uno en la multa de 100 Ducados que irremisiblemente se les exigirá militarmente.»
Pero no sólo recibió Paracuellos peticiones de la intendencia general. El 3 de julio de 1814 el propio alcalde de Ajalvir D. Mario Antequera, ante lo angustioso de la situación, mandó una carta al alcalde de Paracuellos solicitándole el envió de raciones de pan, cebada y estopa, que ya le había solicitado en otra ocasión: «En cuanto a la subsistencia de la tropa acantonada en esta villa y en la de Daganzo de Arriba.» Esperaba que se presentase a la mañana siguiente con los suministros acordados, especialmente los de cebada «especie por no haberla aquí ni en Daganzo»...»
(1) ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.- Libro de Gobierno de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte, 1808. T.II. fol. 134.)
(2) Archivo Municipal de Alcalá de Henares
(3) Alcobendas en la guerra de la independencia 1808-1813 2a parte
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