OTRA TEORÍA SOBRE EL DECLIVE DE DAGANZO DE ABAJO por Mariano Fernández

Como ya vimos en otros artículos anteriores, son varias las teorías que intentan explicar el motivo del declive y posterior desaparición de nuestro vecino Daganzo de Abajo.

En ese artículo, nosotros apostábamos por la decadencia de las órdenes religiosas de Alcalá de Henares, grandes propietarias de las parcelas agrícolas del municipio, principalmente debidas a las olas desamortizadoras del siglo XIX, qué significaron la dispersión de la propiedad entre los mejores postores de los pueblos vecinos.

En un peculiar trabajo de Miguel de Maurueza publicado en 1790 se apunta, no a la desamortización en sí,sino a una consecuencia indirecta de esta: la sustitución de los bueyes por las mulas en las tareas agrícolas.

De hecho, muestra como ejemplo perfecto de las consecuencias de la sustitución de los bueyes por mulas en las tareas agrícolas a nuestro extinto vecino del sur.





Miguel de Maurueza nació en León en 1750. Fue agrónomo y matemático, calculó la población de España a finales del siglo XVIII,  que estimo en once millones de habitantes, y la cantidad de fanegas necesarias para dar de comer a esta población.

En esta obra titulada "ABUNDANCIA DE COMESTIBLES, QUE Á MODERADOS PRECIOS TENDRÁ ESPAÑA CON LA EXTINCION DE LAS MULAS, Y RESTABLECIMIENTO DEL GANADO BOYAL, Y CABALLAR EN LA LABRANZA , Y CONDUCIONES DE FRUTOS." hace una vehemente defensa de la aplastante superioridad del buey sobre la mula en los trabajos de la labranza, llegando a afirmar «Que ninguna causa ha contribuido, ni coopera mas poderosamente a la decadencia de España y que el abandono del ganado boyal», y que «ademas de que Dios prohibió la cria del ganado mular, hizo su infinita sabiduría especial mención del boyal».

En cuanto al caso que nos ocupa, que es el declive y despoblamiento de Daganzo de Abajo, incluyo el texto integro de lo relatado en el libro por su interés histórico.

«Son bastantes los que sus mismas ruinas testifican esta verdad en las inmediaciones á la Corte, prescindiendo de los situados cerca de los Reales Sitios y bosques, á los que se atribuye su decadencia, que no tienen ni han intervenido los inconvenientes y causas, que se aplican para la de estos, y sino hable por todos la Villa de Daganzo de abaxo, que parte su termino, dezmería y jurisdicción con la de Daganzo de arriba, Alcalá de Nares, Torrejon de Ardoz, Paracuellos, y Ajalvir; pues habiéndola separado de la Dignidad Arzobispal de Toledo en el año de 1585, en virtud de Breve de la Santidad de Gregorio XIII, incorporada á la Corona, la vendió S. M. á Gonzalo Argote de Molina , Veinte y quatro de la Ciudad de Sevilla, y Provincial de la Santa Hermandad de Andalucía, á quien por dos Reales Cedulas cometidas á Pedro Salmerón su Corregidor, mandó le diese la posesión, como en efecto la dio, y tomó, como su Apoderado, Camilo de Negron en 27 de Junio del mismo año, y después la entró á poseer Don Juan Vaca de Herrera, Regidor de la Ciudad de Toledo, pagador de los Reales Consejos, y Depositario general de la Corte, á cuyo favor en 28 de Junio de 1599 se despachó Real Privilegio de las Alcabalas de la propia, y con este motivo el Administrador, que puso en ella, hizo averiguación de las cosechas de trigo, centeno y cebada, que habian tenido sus vecinos en el propio año, y resultó, que la de trigo fue de 18,741 fanegas: la de centeno de 1,937 fanegas : y la de cebada de 3,105, que importáron 23,783 fanegas la de estos tres granos. En el siguiente año de 1600 practicó el Administrador igual registro, y montó la cosecha de las tres especies 25,348 fanegas; pero no me fué posible saber quantas de cada una, por no haber podido leer la relación, á causa de hallarse roto y maltratado el repartimiento que hizo á cada cosechero, de lo que le cupo pagar, ni ménos el número de ellos, ni de los vecinos útiles, que tenia, bien que de otros documentos de su abandonado, y desaliñado archivo, pude asegurarme, que habia 125 pares de bueyes de labor.

135. De un padrón posterior, al parecer, sin concluir, ni expresar el año á que correspondía, constaban 158 vecinos. De otros instrumentos, que la Villa gozaba dentro de su término una dehesa boyal confinante con el de Daganzo de arriba : la vega que también servia de pasto entre las dos; otra llamada el Pradejón, entre Ajalvir y Torrejon de Ardoz : otro prado caminando de Daganzo de abaxo á Paracuellos: el monte de Roble, de que se hacia carbón en el Sitio, que aun se llama de carboneros: otro contiguo de retama, y xara : una arboleda dentro de la población : tres Hermitas ademas de la Iglesia Parroquial : un molino harinero de cubo en el arroyo : una venta : un mesón: que había 15 bodegas, en las que se encerraban todos los años mas de 120 arrobas de vino: vivían ocho Sacerdotes ó Capellanes, incluso el Cura Párroco : dos Escribanos , uno numerario y otro de Ayuntamiento, Medico, Cirujano y pregonero, que permaneció hasta fin del siglo XVI. La madera que se gastó en la Casa-palacio, que hizo construir Don Juan Vaca, toda se sacó de la arboleda del arroyo, junto al qual se fabricó, y hoy se llama Engaña pobres por el que padecían de acudir á el al verle desocupado, quando dio motivo á que cantasen los naturales en otro tiempo:

Don Juan Vaca, siendo vaca.

Hizo casa como Rey,

Si esto hizo siendo vaca;

¿Que no haria siendo buey?

136. Que en el estado referido vió y conoció la insinuada Villa en el ano de 1670, poco mas ó ménos , la madre de Juan Redondo, que pasaba de 97 años de edad en el de 1754 que lo afirmaba, y á la que traté con motivo de haber pasado á tomar posesión de la administración general de los Mayorazgos que gozaba Don Juan Bartolomé del Santísimo Ahumada , Vizconde de las Torres de Luzon, a los que pertenecía, y daba también noticia, - que siendo ella niña sucedió, que el Convento de Dominicos de la Madre de Dios de Alcalá estableció en aquella Villa una casa labor de mulas, á lo que se siguió, que los Regulares de la extinguida Compañía, que tenían labranza en Torrejon de Ardoz, obtuvieron vecindad en Daganzo de abaxo, y la plantificáron asimismo de muías.

137. Que de estas dos novedades, y á su imitación se siguió sin duda, que los vecinos abandonáron los bueyes, y empezaron á labrar con mulas : que el monte , el retamar, xaral, y la dehesa se rompieron para tierras de labor, en la que se convirtió la mayor parte de las dos vegas y prados; que se desapareció la arboleda, arruino el molino, el mesón, la venta, las bodegas y las casas, en tal extremo, que en el año de 1754 solo subsistian 17 edificios, y por último se reduxo aquella Villa á 10 vecinos, de los quales los 7 se establecieron allí por cierto acaso, que á no haberse verificado ya estaría yerma.

138. Aquí de la consideración, y á que llamo la reflexión de los lectores, y de los que oigan esta narración, que parece impertinente, y es muy del caso para que hagan la que se debe sobre el estado que tuvo aquella Villa quando usó del ganado vacuno, y el á que ha venido á parar desde que le abandonaron sus vecinos , e introduxeron las mulas; en el cierto supuesto, y constante hecho, de que labrándose de mas de 60 años á esta parte á dos hojas, no solo lo que cultivaban los 125 pares de bueyes en el año de 1599, sino casi toda la demas tierra que ocupaba el monte, el retamar, xaral, la dehesa boyal, las vegas y prados, y ademas las que llaman cercas, donde hubo casas, y gran porcion de lo que ocupaban las viñas , por haberse descepado muchas, tengo certeza de que entre todos los de los dos Daganzos, Ajalvir, Torrejon, y demas que labran en el término, apenas producen las cosechas de trigo, centeno, cebada, avena, garbanzos, guisantes, almortas y algarroba 130 fanegas al año, según averigüe , no en uno, sino en muchos, quando antes en menos tierra llegaba solo la de trigo de 18 á 200 fanegas.»


Escudo de la familia Vaca de Herrera



Está claro que el descenso importante de población y el deterioro del pueblo se produjo mucho antes de las desamortizaciones y exclaustraciones que afectaron a las órdenes religiosas en el siglo XIX Digamos que estas fueron la puntilla de Daganzo de Abajo, pero el pueblo ya estaba gravemente herido.

En el Catastro de Ensenada, de 1753, consta que los dominicos tenían en el pueblo 4 pares de mulas, el resto del pueblo (10 vecinos) solo disponían de otras seis.

Parece excesivo culpar a las mulas de la decadencia de Daganzo de Abajo. Es más probable que la población del municipio comenzase a descender coincidiendo con la desaparición de Juan Vaca y el abandono del pueblo por parte de sus sucesores. Las epidemias de la época y las plagas de la viña tampoco ayudaron. 

Gonzalo Argote de Molina

En cuanto al asunto de Gonzalo Argote de Molina es bastante confuso. En esta obra se afirma que fue Gonzalo el que compró Daganzuelo a Felipe II después de haberlo separado del arzobispado de Toledo en 1585, obteniendo la posesión el 27 de junio del mismo año. En un corto espacio de tiempo, fue Juan Vaca de Herrera el que le sucedió. Sobre este asunto ya hablamos hace tiempo en una entrada del blog Dagencium. Según los documentos que disponemos y que ya hemos tratado en entradas anteriores, el 9 de abril de 1585 Felipe II separa Daganzuelo del Arzobispado de Toledo. Linda Martz escribe que Juan Vaca llega a Madrid en 1586 y poco después compra Daganzuelo a la Corona.

Por otro lado, la Real Academia de la Historia escribe sobre Gonzalo Argote: «Todos los biógrafos concuerdan en atribuir este casamiento de Argote, ya de edad para entonces madura, a un deseo de ascenso social, deseo que dejan ver bien claramente los títulos que se atribuyó en diferentes etapas de su vida, algunos de escasa consistencia, como “señor de la Torre de Gil de Olid” (1579), “señor de la Torre de Don Jofre” o “señor de Daganzuelo” (1596). En el epitafio antes mencionado recoge, en cambio, otros honores y titulaciones más sólidas, como las de “veinticuatro” de Sevilla, nombre que se daba a los regidores perpetuos de designación real». Da que pensar que la RAH dude de esos títulos y además, que se adjudique el de Daganzuelo en 1596 cuando ya era claramente de Juan Vaca.

Por último, en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, tambien aparece un documento de 3 de mayo de 1582, en el que Gonzalo Argote de Molina, vecino de Sevilla y veinticuatro de la ciudad, compra a Nicolao Grimaldo, Príncipe de Salerno, las villas de Daganzuelo y Hueros. En esta fecha, como hemos visto, Daganzuelo pertenecía al Arzobispado de Toledo.



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