En los años 80 del siglo pasado, la mayoría de los tractores llevaban una cabina rudimentaria de chapa abierta por la parte de atrás. El cristal parabrisas era practicable y se podía abrir un poco por la parte inferior hacia adelante para que entrase el aire en los meses de calor. Yo era todavía un novato en la agricultura y arando un barbecho a final de verano, me sorprendió bastante que entraban disparadas con fuerza una especie de pepitas oscuras del tamaño de la cabeza de una cerilla. Estuve un tiempo intrigado, hasta que me di cuenta que los disparos se producían cuando el tractor pasaba por encima de unas "malas hierbas" con flores amarillas que estaba arrancando con el cultivador.
Me bajé del tractor y observé más de cerca que el aspecto de esta planta, las hojas, las flores, me recordaban a la mata del melón e incluso tenia una especie de meloncitos similares a los melones auténticos cuando empiezan a formarse, aunque estos tenían una especie de vello. La similitud no es de extrañar, ya que la planta en cuestión, al igual que el melón, es una cucurbitácea.
Recordé que mi abuelo me había hablado de los "melones de perro", que eran unos melones pequeños silvestres que si los tocabas con un palito te escupían. Hice la prueba hurgando al meloncito con un destornillador y no ocurrió nada, probé con el segundo y, efectivamente, me llevé un buen escupitajo de una lluvia de pepitas oscuras impregnadas de una sustancia viscosa. Como también decía mi abuelo, la curiosidad mató al gato.
El nombre científico de la simpática planta es Ecballium elaterum. El nombre vernáculo de nuestra zona era melones de perro (también existen las sandías de perro, las uvas de perro, etc.), pero se conoce más ampliamente con el nombre de pepinillos del diablo.
Por si alguien la ve, ya aviso que es una planta muy tóxica, no comestible y que tampoco conviene tocarla. Antiguamente se utilizaba como laxante pero actualmente no se usa por su toxicidad. Puede causar inflamaciones y hasta necrosis por contacto.
Cuando el fruto está maduro, el líquido contenido en su interior fermenta haciendo subir la presión. Si el viento, o algún otro agente lo mueve, provoca el desprendimiento del pedúnculo y la dispersión de las semillas en un radio de varios metros. Este mecanismo facilita la reproducción de la planta en una amplia zona de terreno.
Es una planta herbácea perenne mayormente rastrera característica de ambientes secos del ámbito mediterráneo. Se cría en bordes de caminos, yermos, barbechos, prefiriendo suelos nitrificados y secos, generalmente calizos.
Mariano Fernández.
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