Antiguamente, en la iglesia de Daganzo, durante la liturgia los hombres se sentaban en la parte de detrás y las mujeres y los niños en la de delante. De hecho, uno de los hitos significativos en la vida de un infante varón era cuando alcanzaba la adolescencia y obtenía el permiso de su madre para sentarse detrás, pasando a formar parte del grupo de los hombres adultos.
En la actualidad, esta separación por sexo y edad no es tan acusada como anteriormente. Aunque sigue existiendo cierta tendencia, probablemente por inercia, la frontera es mucho más difusa e incluso es común que se traspase en ambas direcciones sin llamar la atención.
Pero ¿Esto era una costumbre de nuestro pueblo? ¿Lo era de toda la comarca? ¿De toda España en general? ¿Era una norma establecida y escrita o simplemente era conductual?
Parece ser que la práctica es antigua. Ya en el siglo IV la "decente separación de los sexos" se menciona explícitamente por San Agustín.
En la Edad Media, en Europa occidental era bastante común la segregación de sexos, aunque normalmente era al contrario que la situación descrita anteriormente. Los hombres se colocaban delante y las mujeres detrás. Se da el caso de que en la catedral de Durham (Inglaterra), existe una línea de mármol oscuro que las mujeres no debían traspasar.
| Catedral de Durham (Inglaterra) |
En España la separación por sexos se consideraba una obligación en la Edad Media. Finalmente fue desapareciendo como imposición transformándose en costumbre, principalmente en las zonas rurales.
En el blog "Costumbres y Religiosidad en Coria del Río" nos cuenta que en este municipio sevillano, desde la Edad Media, en los actos de culto religioso los menores de 14 años se colocaban en la parte delantera de la iglesia, los niños a la izquierda y las niñas a la derecha. A continuación, se situaban los hombres y por último las mujeres. Probablemente a partir del siglo XIX fue cuando los hombres y las mujeres invirtieron su situación colocándose detrás los hombres. Hubo épocas en que los hombres se sentaban a la izquierda y a la derecha las mujeres.
En la web Catholic.com nos dicen que fue una práctica habitual en la cultura católica hasta mediados del siglo XX. Aunque el primer código de derecho canónico (1917) no exigía la separación de mujeres y hombres en la misa, sí lo recomendaba. En el de 1983 ya no se menciona para nada esta práctica.
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